El Boceto en Papel y la Escultura Primitiva en Plastilina
El concepto del Melo Pet no partió de un render frío tridimensional ni de geometrías rígidas industriales. Nació, más bien, de una obsesión nostálgica por los llaveros con forma de huevo de los años 90, fusionada con el recuerdo de las cortezas reticuladas de los melones cantalupo que compré en el mercado de Aveiro una mañana de martes.
En mi mesa de trabajo, envuelta en la luz suave del flexo y con la banda sonora chiptune lo-fi de fondo, comencé a modelar un bloque de arcilla polimérica color vainilla. El objetivo: encontrar una curvatura orgánica que encajase a la perfección en el hueco de la mano cerrada.
“«Quería que cada Melo Pet pareciese un pequeño organismo vivo dormido dentro de un fruto recolectado en la huerta de Aveiro — a medio camino entre el relicario botánico y la criatura cibernética de bolsillo.»